El escalofrío musical

La neurobiología lleva años analizando por qué la música, en algunas ocasiones, nos causa el llamado “escalofrío musical”, ese cosquilleo que recorre el espinazo cuando oímos una determinada serie de sonidos ordenados. No sé a ustedes, pero a mí me pasa inevitablemente cada vez que oigo a Mimì (La Bohème, Puccini) proclamar a los cuatro vientos que, pese a ser una chica pobre y sencilla, es feliz porque desde su humilde buhardilla es la primera en saber que llega la primavera:

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

La neurobiología, como decía, ha indagado en buscar las causas de esa sensación. Entre los investigadores más avanzados están Jaak Pankseep y Günther Bernatzky, que incluso han demostrado que la música tiene efectos medibles en el comportamiento y la actividad cerebral de los animales.

Quizás la parte de sus estudios más interesante para los profanos en ciencias médicas es la relación de características de la música que provocan escalofríos con mayor frecuencia: pasar de una parte forte a una más piano -o viceversa-, un instrumento que destaca por encima del resto, una armonía inesperada… son los recursos más recurrentes (cabe señalar que los mejores compositores han logrado dominar este fenómeno sin necesidad que neurobiólogo alguno les diera explicaciones al respecto).

Pero también han detectado que los escalofríos son más frecuentes en la música que evoca sentimientos amorosos o patrióticos (un himno, por ejemplo). Esto implica que, más allá del posible componente puramente racional, influyen también emociones que son más difíciles de determinar. Una melodía nos puede evocar un momento, una persona… y ese recuerdo nos provoca una respuesta en forma de escalofríos. Como en cualquier arte, tras la técnica está el sentimiento, que no todo es ciencia en esta vida.

Retórica y escalofríos

Algo muy parecido a los escalofríos musicales puede suceder también cuando oímos un discurso bien construído. Ha habido y hay políticos que saben jugar bien sus cartas para emocionar y seducir audiencias. Cabe comentarlo aquí porque los recursos utilizados no son demasiado diferentes a los de los músicos. Un ejemplo: incluso no sabiendo inglés este discurso de Martin Luther King aún hoy pone la piel de gallina. Lo que nos evoca su imagen, junto con su entonación, sus silencios medidos y su gesto son claves para lograr emocionarnos.

Un último detalle: según los expertos antes citados, las mujeres experimentan más escalofríos musicales que los hombres. ¿Por qué será?

Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a El escalofrío musical

  1. Juan dijo:

    Aquí puede verse una posible razón por la que la respuesta a la música es mayoritariamente masculina:

    http://www.auriculares.org/foro/index.php/topic,3729.msg44944.html#msg44944

    Saludos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>