La Revista Musical Catalana ha dedicado su último dossier a analizar a fondo la situación de la Gestión Cultural en Catalunya. Un acierto, teniendo en cuenta que los principales equipamientos musicales catalanes han acaparado la atención mediática los últimos meses, y no sólo por el nivel de su programación. El ERE nonato del Liceu, los problemas en la dirección del Auditori y un Palau de la Música que se va recuperando tras el escándalo Millet son algunos de los ingredientes de un momento convulso en los que, como pasa en toda Europa, la programación de los Auditorios se está reestructurando.
Tres artículos abordan la cuestión. José María Sanchis abre fuego con la pregunta:”¿Debe entenderse como un negocio la gestión de los equipamientos culturales?” Un interesante artículo que nos recuerda que el negocio de la cultura viene de lejos, que siempre ha sido difícil el equilibrio entre calidad y beneficio económico, que se podría traducir entre programar para mayorías o preservar el arte para minorías. La eterna dicotomía, azuzada ahora por la crisis económica que reclama exprimir al máximo cada céntimo que se invierte. Los datos que cita sobre auditorías económicas que cuantifican el impacto económico de ciclos concretos y eventos musicales son de lo más revelador.
El segundo reportaje, firmado por mi, abunda en los retos de la gestión cultural en el siglo XXI y en el contexto de crisis. Tres puntos de vista contribuyen a completar el retrato: el del conseller de Cultura de la Generalitat, Ferran Mascarell, que recuerda que la música es y seguirá siendo un sector económico importante, ya que “ha habido música desde el inicio de los tiempos y no creo que se acabe ahora”. Victor Medem, de la temporada Ibercamera (con una oferta de gran calidad) y Rolando Saad de Promoconcert (con un perfil más popular en los contenidos) son un contrapunto interesante para entender cómo se afrontan los próximos años.
Finalmente, Anna Maria Dávila hace un exhaustivo repaso a las opiniones de auditorios, temporadas y festivales de toda Catalunya ante la realidad que se están encontrando: tienen que hacer más con menos. En el trasfondo de todo, la ley de mecenazgo que nunca acaba de llegar.
Aún estáis a tiempo de hojearla, creo que vale la pena!


